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domingo, 21 de agosto de 2011

10x3 consejos para visitar Dublín.


3 webs para informarte:

Descubre Irlanda, la empresa que promociona el turismo en Irlanda, es la página de referencia para programar tu visita a Dublín o a Irlanda, pudiendo acudir a ellos desde las redes sociales más importantes. Además, de entre innumerables webs que ofrecen información y guías sobre la ciudad, cabe destacar DublinTourism, la página oficial de la Oficina de Turismo. En esta página puedes comprar por adelantado la Dublin Pass, que te permitirá entrar en casi todas las atracciones turísticas de la ciudad. 

Pero si quieres salirte de las visitas convencionales, tienes que pasar por Hidden Dublin, página no oficial, que tiene una excelente guía de pubs, librerías y establecimientos, además de recomendaciones fuera del turismo convencional, a pesar de que su diseño deja bastante que desear.


Vistas desde el Gravity Bar, en la Guinness Storehouse.





3 maneras de ambientarte antes de llegar:

Sí, el tópico es cierto. Puede reconstruirse Dublín siguiendo el texto del "Ulises" de James Joyce, o en su defecto el de "Dublineses", también de Joyce. Y no sólo ladrillo a ladrillo, en ciertos sitios creerás ver a personajes de la novela, aunque con vestimentas más modernas, claro. A no ser que sea el Bloom's Day, el 16 de Junio. Ese día se celebra en Dublín como si fuera fiesta nacional, conmemorando paso a paso los quehaceres de Leopold Bloom durante ese día, protagonista del Ulises y con indumentaria, comida y bebida de la época. 

        Otra manera de ambientarte es escuchar música. Como comprenderás, aquí la elección es difícil, pero entre muchos me quedo (y me ha costado decidir cual) con un disco: Room to Roam de The Waterboys, cuando Sharon Shannon estaba en el grupo. No deja de ser pop-rock, ni tampoco deja de lado el olor de los arreglos de la música tradicional. Más o menos como Dublín, que no deja de ser moderno al ser la capital del país, sin dejar de ser un pueblo muy grande. 

        He de reconocer que JR Alvaro tenía razón, porque tenía que haberla visto antes de ir, pero verla después tampoco ha estado mal, que conste. Hablo de una película, Once. Un musical ambientado en el Dublín moderno, con un Oscar a cuestas a la mejor canción: Falling Slowly. No dejes de verla.



Christ Church, Dublín





 3 consejos para elegir alojamiento:

Por supuesto, y como todo el mundo, intentarás que esté lo más céntrico posible, es decir, cercano o a Grafton St. o a O'Connell St. Si no lo consigues no te preocupes, el tranvía (Luas) es barato y rápido, así que maneja la opción de estar cerca de una parada de tranvía.
Además aunque existe cierta "obsesión" por ofrecer alojamiento y desayuno en casi todos los lugares, no te preocupes por si tu hotel no ofrece desayuno, o no lo incluye en la oferta que te interese, en los locales del centro se empieza a desayunar a las 4 de la mañana, y en general, a muy buen precio.
Si no tienes muchos problemas para compartir habitación, puedes encontrar alojamientos muy económicos. Eso sí, también compartirás duchas, servicios, etc., y la limpieza no suele ser un punto fuerte de estos lugares, aunque, como siempre, hay de todo.




"... day for a Guinness" - The Guinness Storehouse
Dublin - Irlanda




3 horarios de visitas:

El horario comercial de locales y puntos de interés turísticos es de 10am a 6pm, así que ten claro que solo tienes ese hueco para para realizar compras y visitar lo visitable.
Puedes aprovechar, por la mañana, antes de que abran, para callejear o visitar sitios que no necesiten entradas, normalmente suelen coincidir con lugares que no están en las guías turísticas.
La tarde-noche también puedes usarla para callejear, pero es mejor que a partir de las 7, si tienes intención de salir de copas, estés con una pinta por delante.


 3 rutas que programar:

En un sitio como este, son numerosas las rutas que puedes plantearte hacer. Sin duda, para mi gusto, tienes que programar en primer lugar una ruta literaria. Hay muchas ciudades en las que esto se puede hacer, claro, pero Dublín en este aspecto es especial, la lista de escritores que están relacionados con la ciudad es bastante larga, y si la Unesco la tiene catalogada entre sus 5 Ciudades de la Literatura, será por algo. Lo puedes hacer por tu cuenta, o contratándolo en una de las muchas de las agencias que lo ofrecen.
Imprescindible también es hacer una ruta histórica, más que nada por si no vienes con los deberes hechos de casa. También lo ofrecen bastantes agencias, y como mínimo un repaso rápido te llevará un par de horas. Visitarás los puntos más importantes: Dublin Castle, Four Courts, General Post Office, etc. Esta ruta debe complementarse con Dublinia, sin duda, Esta ruta debe complementarse con Dublinia, sin duda, como dije en su momento, es un buen centro de interpretación de los orígenes de la ciudad

Por último, yo incluiría una ruta arquitectónica, aunque desconozco si alguna agencia lo ofrece o no, para visitar los edificios emblemáticos en este aspecto: la Custom House, Four Courts representando el neoclásico, pasando por edificaciones mediavales, victorianas, georgianas, etc.

Se quedan en el tintero rutas importantes como los museos o las bibliotecas, o las iglesias y las catedrales, y otras también interesantes, como la ruta por pubs históricos, o la que me recomendó JR Alvaro y que por falta de tiempo no puede hacer, la ruta del rock, visitando donde ensayaba tal grupo, donde trabajó tal guitarrista, etc.






Running girl.


 3 sitios para comer:



Dejando de lado que en los supermercados y en muchos sitios te preparan comida para llevar y bocadillos, hay sitios fundamentales para recomendar en este aspecto. 

        Para desayunar, si no lo haces en el hotel, el sitio es Bewley's Grafton Street Café, con un precio medio, pero que, para los que nos gusta desayunar bien, tiene una carta que es un paraíso terrenal.
Para comer hay muchas opciones recomendables, aunque me decanto por el Simon's Place Coffee Shop, en el 22 del George Street Arcade (South great George's Street), apartado del bullicio turístico a estas horas y también apartado ligeramente de los precios que se les ofrecen a estos.
Por último, para cenar, puedes probar en la orilla norte del Liffey, en The Church Bar, en la esquina de Jervis St. con Mary St., cerca del Ha'Penny Bridge. Un sitio con calidad y en un marco original y de película, en una antigua iglesia rehabilitada para convertirse en Pub/Restaurante/Terraza/Disco. Incluso en la sala del Restaurante conservan el antiguo órgano de la iglesia. El precio de la cena es medio-alto, así que, si ves que se va de tu presupuesto para cenar, al menos tómate algo para beber, lo pintoresco del lugar merece la pena. 

Cabe señalar que tanto vegetarianos, como celíacos, así como otros que requieren o solicitan una alimentación alternativa, tipo ecolócica, por ejemplo, ni en Dublín, ni en Irlanda, se encontrarán con muchos problemas, se ve una concienciación clara en este sentido de todo el sector.


3 plantas - The Guinness Storehouse
Dublin - Irlanda



 3 escapadas cercanas:



Si estás más de 5 días en Dublín puede que te de tiempo a hacer una visita de una jornada fuera de la ciudad. La más cercana, sin dejar totalmente el casco urbano, es Phoenix Park, el parque periurbano de Dublín, uno de los más grandes del mundo. Aquí puedes hacer paseos relajados, ver el zoo o si no te apetece caminar, alquilar un segway.

Otra posibilidad es visitar Malahide y su castillo, a 16 kilómetros de la capital. El castillo de Malahide, que perteneció a la familia Talbot, tiene ya más de 12 siglos, siendo su origen normando, y se dice que en él se ven fantasmas con frecuencia, o sea, no apto para gente que ve e imagina  más de la cuenta. Una vez terminada la visita cultural, puedes relajarte dando un paseo por la playa.

Y estirando un poco más la distancia a recorrer, unos 60 km, quizás quieras pasar el día en Glendalough, el Jardín de Irlanda le llaman. Un conjunto monacal del siglo VI fundado por Saint Kevin, rodeado por bosques y los montes de Wicklow, donde se rodaron muchas secuencias de Braveheart. Imperdibles las vistas desde el Wicklow Gap, 24 km más allá de Glendalough. En su momento se verán por aquí, ;-)


3 pubs: 


       Si vienes a Dublin con la idea de pub español te equivocas, aquí los pubs son sitios destinados en primer lugar a beber, charlar y comer. Prácticamente a cualquier hora del día. Muy pocos están destinados a bailar o algo que se le pueda llamar bailar. En la mayoría, pero no en todos, suele haber música en directo. 

       El centro de esta recomendación no puede ser un pub solamente, tiene que ser un barrio entero: Temple Bar, dudo que haya un sitio en el mundo donde se beba más cerveza que aquí, a la hora de cierre en las puertas de los bares se acumulan decenas de barriles vacíos esperando a ser repuestos, sin ser locales que puedan considerarse gigantes para tal consumo. 

       Pero como ya he dicho, en Temple Bar hay muchos turistas, así que si quieres conocer la auténtica noche de los dublineses y ver como la disfrutan debes dirigirte a Harcourt Road, al sur de Saint Stephens Green. Aquí están las dos recomendaciones siguientes, aunque un poco apartadas del resto de pub; Por un lado The Bleeding Horse (24, Camden Street Upper), que sigue en el mismo sitio donde lo dejó James Joyce y donde fue inaugurado hace 400 años. Y por otro lado al lado del Grand Canal se encuentra The Barge (42, Charlemont Street), un pub tradicional decorado como un galeón, y cuyo jolgorio se escucha bastante antes de llegar a la puerta. 



The Ha'Penny Bridge
Dublin - Irlanda



3 maneras de moverse: 

        La mejor manera de moverse en Dublín es a pie, al menos para ver el 75% de las cosas interesantes, así que hazte con un mapa antes o durante la visita. Olvídate de alquilar un coche a no ser que tengas que salir fuera de la ciudad, incluso si es una escapada cercana puede que el DART (Dublin Area Rapid Transit), el tren de cercanías, te sea de más utilidad.  

        Otra cosa es que tengas que ir al centro, que es donde está casi todo, por eso recomiendo más arriba que a la hora de escoger alojamiento, si no lo haces cerca del centro, tengas en cuenta la cercanía de alguna parada del Luas. Otra cosa es decidirse por una de las dos líneas, Green o Red,  cada una tiene sus ventajas e inconvenientes en ese aspecto, y sería difícil recomendar con certeza. 

         Para los lugares que están alejados del centro y no quedan cerca de las líneas del Luas, lo mejor es el DublinBus. En su página te indicarán como llegar a cualquier punto de Dublín, si tienes que hacer transbordo, cuanto tienes que andar si es necesario el transbordo, etc. Es una página que a muchas capitales les hace falta y no tienen. Además el precio del bus es bastante accesible, por eso olvida el taxi, que si que es caro, aunque los haya por todos lados. 








3 rincones olvidados por las guías convencionales: 

        La primera recomendación la he dejado caer antes, George Street Arcade's, un centro comercial que fue diseñado para albergar un mercado a finales de los 1800 y que aún conserva gran parte de su arquitectura victoriana. Hay de todo, tiendas de discos, cafeterías, fruterías, pastelerías. Merece muchísimo la pena perder la tarde aquí. 

        Otro sitio pintoresco y recomendable para visitar es The Winding Stair, una librería dedicada en su mayor parte a la segunda mano. Pero no solo eso, dispone de cafetería y restaurante en el mismo local. Un sitio muy tranquilo para ojear libros o tomar un café.  

       Lo he nombrado muchas veces, y creo que debería aparecer en muchas guías: The Grand Canal. Un paseo por aquí es algo que no debería faltar en una visita a Dublin. Este canal, rodea el sur de la ciudad uniéndola al oeste con el río Shannon. Y si llevas un café en la mano y te sientas en un banco a la sombra de los árboles, ni te cuento. 


miércoles, 13 de julio de 2011

Dublín en día y medio (i)

Lo primero que te llama la atención de Dublín es que huele a comida. O eso o que hay taxis por todos lados. 
Nos hemos bajado del 747, uno de los autobuses urbanos que te lleva del aeropuerto a la ciudad, en N Wall Quay St.,  frente al Clarion Hotel Dublin City. El hambre desde que comimos en Barajas nos acecha y el chiringuito con vistas al Liffey no ayuda mucho. Se supone que en esta misma parada tenemos que coger el 16A, pero cambiamos de opinión y aunque hemos tardado poco desde el aeropuerto a las fronteras del centro, ahora hay que cruzar el mismo para 3 km escasos que nos quedan hasta al hotel. Un acierto el cambio, porque el taxista evita el centro y en menos de 5 minutos, desde que levanté la mano (se pararon 3 en el acto) y haciendo rallie, estamos en la recepción del hotel. 

Una vez instalados, salimos a buscar sitio para cenar. Esa era la intención, pero más que buscar tuvimos que decidir. En la zona donde estamos, entre Portobello y Harcourt, tiene bastante oferta de tiendas, restaurantes y bares.  La mayoría de los locales son de comida rápida para llevar, sin la parte peyorativa del término, hay calidad e higiene en la gran mayoría de los sitios.


The Late Nite Shop, Camdem St. 

Si antes, al bajar del bus olía a comida, aquí más. Hay fish&chips, pizzas, baggels, kebabs, chinos, tiendas 24h. que te preparan bocadillos, hay de todo, junto y por separado, y algo que llama la atención es que la gente entra, cuando es su turno, porque hacen cola en la puerta, pide, salen y no dan dos pasos sin abrir el paquetito caliente andando. Nuestra elección es una minipizzería, que tiene por suerte tiene 4 taburetes pegados a la ventana, barato y riquísimo. Y artesanal, mientras comemos observamos al pizzero preparar las siguientes pizzas partiendo desde la harina. 


Harcourt Dinner, Harcourt Rd.

Para bajar la comida damos un pequeño paseo hasta el Grand Canal, en dirección contraria al centro. El alumbrado público, a pesar del diámetro de las farolas, es tenue por no decir oscuro. Menos mal que los puestos de comida alumbran sus propias fachadas, de otro modo costaría andar por la calle, aunque se valora el ahorro de energía, la mayoría de las veces es inncesario tanto derroche. 
A medida que avanzamos se nota que el hotel está situado justo donde acaba el centro, y aquí comienzan los antiguos barrios obreros de principios de siglo. Paredes de ladrillo de un rojo apagado, las típicas puertas de colores un poco dejadas de la mano de Dios y ni un alma por la calle desde hace un rato. Así que nos damos la vuelta y tomamos dirección centro. 

Primera sorpresa, primera recomendación. Si vienes a Dublín, Harcourt St. es la zona de juerga por y para los irlandeses. Nos cae al ladito del hotel, y es la calle que nos une al centro. El primero que se ve y que llama la atención por el volumen de la fachada es el Odeón, una antigua estación de tren, de la que solo queda una parada del tranvía, justo enfrente, que nada tiene que ver con el antiguo tren. 




Al lado otro bar/club que está haciendo una barbacoa en el jardín. A partir de ahí pubs, clubs y bares por todos lados, hasta llegar a St Stephen's Green. Se intuye que a pesar de ser aproximadamente medianoche,  el equivalente en España podrían ser las 4-5 de la mañana, por como estaba ya el personal. Creo que hemos llegado un poco tarde. A pesar de eso nos recibían de buena gana los locales en los que entramos, eso sí previa petición de los porteros de 2x2x2, muy comunes por todos lados, de que la cámara tendría que estar guardada para poder entrar. Una vez dentro, en seguida comprobamos que era cierto lo que decía JR Alvaro, los españoles caemos bien aquí, y si eres, añado yo, canario, aún más. Se ve que veranean allí y no hacen más que contar sus aventuras por Tenerife y Gran Canaria.

Así, de copa en copa, todo en línea recta llegamos a Graffon Street, siempre acompañados por el olor a comida y la marabunta de taxis, pero cuando llegamos casi todo está cerrado, y  sólo se oye a un músico callejero vociferar más que cantar. Al parecer estas ya no son horas y una vez visto el Trinity College por fuera, pésimamente iluminado para hacerle fotos, pensamos que por hoy nos ha sido suficiente. Han sido una buena maratón desde las 8 de la mañana. Pero a mi el hambre me vuelve a acechar, así que antes de volver al hotel, otra pequeña parada para coger comida para llevar, que para eso hay un refrán: "allá donde fueres, haz lo que vieres". Así que fish&chips y andando a la cama.
Mañana veremos Dublín en serio, solo tenemos un día y hay que aprovechar el tiempo. 

The Captain America, Graffon St.
Dublín, Irlanda

viernes, 8 de julio de 2011

Prólogo a una crónica viajera.

Siempre ha sido una sospecha. Algo que ves por el rabillo del ojo, algo que intuyes.
Lleva siendo un imán para mi atención durante mucho tiempo, casi más de la mitad de mi vida, aunque solo muy poquitas personas lo saben a ciencia cierta. Una atracción en forma de música, sobre todo. Y de literatura, en gran parte, también. En forma de Historia General pero también de Historia Natural, de deportes, de rumores sobre las costumbres, y un largo etc.

Por poner un ejemplo es como quien sueña, por los motivos que sea, con ver la Gran Muralla China o explorar el Amazonas, pero destilando ese sueño y poniéndole nombre o apellido a cada gota: Paddy, Joyce o Ulster; O'Connell, Sharon o Beckett; Yeats, Sligo o Connemara. La lista podría ser eterna.

Por unas razones u otras, siempre ha tenido que postergarse la visita, y hace unos 3 meses, aunque también había razones para quedarse en casa, tomé la decisión tomármelo como un "ahora o nunca". Ya estaba bien de conocerlo de oidas y había una pequeña posibilidad de conocer en primera persona.

Por si no lo has adivinado todavía, he estado en Irlanda, y a pesar de haber sufrido durante 9 días un suave Síndrome de Stendhal, traigo fotos. Después de descubrir que me resulta más cómodo conducir por la izquierda que por la derecha, de perder el aliento con el paisaje (algo que hacía mucho que no me pasaba), de algunas céilí, de un concierto largamente añorado y de algunas que otras pintas.

Este es un blog de fotos, y si en esta entrada no hubiera ninguna se rompería una larga y antigua tradición de 7 meses (cada uno considera antiguo lo que cree conveniente ;) ).
Aunque todo empezara mucho antes, esta foto es la primera que disparé y es la que me siento obligado a mostrar en primer lugar.
Nada más poner pie en tierra en Dublín, a orillas del Liffey.

Samuel Beckett Bridge sobre el Río Liffey
Dublín, Irlanda

A partir de aquí, comienza la crónica irlandesa.
Espero que sea de vuestro agrado y que disfrutéis del viaje.

Siguiente capítulo: Dublín en día y medio (i)

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