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domingo, 21 de agosto de 2011

10x3 consejos para visitar Dublín.


3 webs para informarte:

Descubre Irlanda, la empresa que promociona el turismo en Irlanda, es la página de referencia para programar tu visita a Dublín o a Irlanda, pudiendo acudir a ellos desde las redes sociales más importantes. Además, de entre innumerables webs que ofrecen información y guías sobre la ciudad, cabe destacar DublinTourism, la página oficial de la Oficina de Turismo. En esta página puedes comprar por adelantado la Dublin Pass, que te permitirá entrar en casi todas las atracciones turísticas de la ciudad. 

Pero si quieres salirte de las visitas convencionales, tienes que pasar por Hidden Dublin, página no oficial, que tiene una excelente guía de pubs, librerías y establecimientos, además de recomendaciones fuera del turismo convencional, a pesar de que su diseño deja bastante que desear.


Vistas desde el Gravity Bar, en la Guinness Storehouse.





3 maneras de ambientarte antes de llegar:

Sí, el tópico es cierto. Puede reconstruirse Dublín siguiendo el texto del "Ulises" de James Joyce, o en su defecto el de "Dublineses", también de Joyce. Y no sólo ladrillo a ladrillo, en ciertos sitios creerás ver a personajes de la novela, aunque con vestimentas más modernas, claro. A no ser que sea el Bloom's Day, el 16 de Junio. Ese día se celebra en Dublín como si fuera fiesta nacional, conmemorando paso a paso los quehaceres de Leopold Bloom durante ese día, protagonista del Ulises y con indumentaria, comida y bebida de la época. 

        Otra manera de ambientarte es escuchar música. Como comprenderás, aquí la elección es difícil, pero entre muchos me quedo (y me ha costado decidir cual) con un disco: Room to Roam de The Waterboys, cuando Sharon Shannon estaba en el grupo. No deja de ser pop-rock, ni tampoco deja de lado el olor de los arreglos de la música tradicional. Más o menos como Dublín, que no deja de ser moderno al ser la capital del país, sin dejar de ser un pueblo muy grande. 

        He de reconocer que JR Alvaro tenía razón, porque tenía que haberla visto antes de ir, pero verla después tampoco ha estado mal, que conste. Hablo de una película, Once. Un musical ambientado en el Dublín moderno, con un Oscar a cuestas a la mejor canción: Falling Slowly. No dejes de verla.



Christ Church, Dublín





 3 consejos para elegir alojamiento:

Por supuesto, y como todo el mundo, intentarás que esté lo más céntrico posible, es decir, cercano o a Grafton St. o a O'Connell St. Si no lo consigues no te preocupes, el tranvía (Luas) es barato y rápido, así que maneja la opción de estar cerca de una parada de tranvía.
Además aunque existe cierta "obsesión" por ofrecer alojamiento y desayuno en casi todos los lugares, no te preocupes por si tu hotel no ofrece desayuno, o no lo incluye en la oferta que te interese, en los locales del centro se empieza a desayunar a las 4 de la mañana, y en general, a muy buen precio.
Si no tienes muchos problemas para compartir habitación, puedes encontrar alojamientos muy económicos. Eso sí, también compartirás duchas, servicios, etc., y la limpieza no suele ser un punto fuerte de estos lugares, aunque, como siempre, hay de todo.




"... day for a Guinness" - The Guinness Storehouse
Dublin - Irlanda




3 horarios de visitas:

El horario comercial de locales y puntos de interés turísticos es de 10am a 6pm, así que ten claro que solo tienes ese hueco para para realizar compras y visitar lo visitable.
Puedes aprovechar, por la mañana, antes de que abran, para callejear o visitar sitios que no necesiten entradas, normalmente suelen coincidir con lugares que no están en las guías turísticas.
La tarde-noche también puedes usarla para callejear, pero es mejor que a partir de las 7, si tienes intención de salir de copas, estés con una pinta por delante.


 3 rutas que programar:

En un sitio como este, son numerosas las rutas que puedes plantearte hacer. Sin duda, para mi gusto, tienes que programar en primer lugar una ruta literaria. Hay muchas ciudades en las que esto se puede hacer, claro, pero Dublín en este aspecto es especial, la lista de escritores que están relacionados con la ciudad es bastante larga, y si la Unesco la tiene catalogada entre sus 5 Ciudades de la Literatura, será por algo. Lo puedes hacer por tu cuenta, o contratándolo en una de las muchas de las agencias que lo ofrecen.
Imprescindible también es hacer una ruta histórica, más que nada por si no vienes con los deberes hechos de casa. También lo ofrecen bastantes agencias, y como mínimo un repaso rápido te llevará un par de horas. Visitarás los puntos más importantes: Dublin Castle, Four Courts, General Post Office, etc. Esta ruta debe complementarse con Dublinia, sin duda, Esta ruta debe complementarse con Dublinia, sin duda, como dije en su momento, es un buen centro de interpretación de los orígenes de la ciudad

Por último, yo incluiría una ruta arquitectónica, aunque desconozco si alguna agencia lo ofrece o no, para visitar los edificios emblemáticos en este aspecto: la Custom House, Four Courts representando el neoclásico, pasando por edificaciones mediavales, victorianas, georgianas, etc.

Se quedan en el tintero rutas importantes como los museos o las bibliotecas, o las iglesias y las catedrales, y otras también interesantes, como la ruta por pubs históricos, o la que me recomendó JR Alvaro y que por falta de tiempo no puede hacer, la ruta del rock, visitando donde ensayaba tal grupo, donde trabajó tal guitarrista, etc.






Running girl.


 3 sitios para comer:



Dejando de lado que en los supermercados y en muchos sitios te preparan comida para llevar y bocadillos, hay sitios fundamentales para recomendar en este aspecto. 

        Para desayunar, si no lo haces en el hotel, el sitio es Bewley's Grafton Street Café, con un precio medio, pero que, para los que nos gusta desayunar bien, tiene una carta que es un paraíso terrenal.
Para comer hay muchas opciones recomendables, aunque me decanto por el Simon's Place Coffee Shop, en el 22 del George Street Arcade (South great George's Street), apartado del bullicio turístico a estas horas y también apartado ligeramente de los precios que se les ofrecen a estos.
Por último, para cenar, puedes probar en la orilla norte del Liffey, en The Church Bar, en la esquina de Jervis St. con Mary St., cerca del Ha'Penny Bridge. Un sitio con calidad y en un marco original y de película, en una antigua iglesia rehabilitada para convertirse en Pub/Restaurante/Terraza/Disco. Incluso en la sala del Restaurante conservan el antiguo órgano de la iglesia. El precio de la cena es medio-alto, así que, si ves que se va de tu presupuesto para cenar, al menos tómate algo para beber, lo pintoresco del lugar merece la pena. 

Cabe señalar que tanto vegetarianos, como celíacos, así como otros que requieren o solicitan una alimentación alternativa, tipo ecolócica, por ejemplo, ni en Dublín, ni en Irlanda, se encontrarán con muchos problemas, se ve una concienciación clara en este sentido de todo el sector.


3 plantas - The Guinness Storehouse
Dublin - Irlanda



 3 escapadas cercanas:



Si estás más de 5 días en Dublín puede que te de tiempo a hacer una visita de una jornada fuera de la ciudad. La más cercana, sin dejar totalmente el casco urbano, es Phoenix Park, el parque periurbano de Dublín, uno de los más grandes del mundo. Aquí puedes hacer paseos relajados, ver el zoo o si no te apetece caminar, alquilar un segway.

Otra posibilidad es visitar Malahide y su castillo, a 16 kilómetros de la capital. El castillo de Malahide, que perteneció a la familia Talbot, tiene ya más de 12 siglos, siendo su origen normando, y se dice que en él se ven fantasmas con frecuencia, o sea, no apto para gente que ve e imagina  más de la cuenta. Una vez terminada la visita cultural, puedes relajarte dando un paseo por la playa.

Y estirando un poco más la distancia a recorrer, unos 60 km, quizás quieras pasar el día en Glendalough, el Jardín de Irlanda le llaman. Un conjunto monacal del siglo VI fundado por Saint Kevin, rodeado por bosques y los montes de Wicklow, donde se rodaron muchas secuencias de Braveheart. Imperdibles las vistas desde el Wicklow Gap, 24 km más allá de Glendalough. En su momento se verán por aquí, ;-)


3 pubs: 


       Si vienes a Dublin con la idea de pub español te equivocas, aquí los pubs son sitios destinados en primer lugar a beber, charlar y comer. Prácticamente a cualquier hora del día. Muy pocos están destinados a bailar o algo que se le pueda llamar bailar. En la mayoría, pero no en todos, suele haber música en directo. 

       El centro de esta recomendación no puede ser un pub solamente, tiene que ser un barrio entero: Temple Bar, dudo que haya un sitio en el mundo donde se beba más cerveza que aquí, a la hora de cierre en las puertas de los bares se acumulan decenas de barriles vacíos esperando a ser repuestos, sin ser locales que puedan considerarse gigantes para tal consumo. 

       Pero como ya he dicho, en Temple Bar hay muchos turistas, así que si quieres conocer la auténtica noche de los dublineses y ver como la disfrutan debes dirigirte a Harcourt Road, al sur de Saint Stephens Green. Aquí están las dos recomendaciones siguientes, aunque un poco apartadas del resto de pub; Por un lado The Bleeding Horse (24, Camden Street Upper), que sigue en el mismo sitio donde lo dejó James Joyce y donde fue inaugurado hace 400 años. Y por otro lado al lado del Grand Canal se encuentra The Barge (42, Charlemont Street), un pub tradicional decorado como un galeón, y cuyo jolgorio se escucha bastante antes de llegar a la puerta. 



The Ha'Penny Bridge
Dublin - Irlanda



3 maneras de moverse: 

        La mejor manera de moverse en Dublín es a pie, al menos para ver el 75% de las cosas interesantes, así que hazte con un mapa antes o durante la visita. Olvídate de alquilar un coche a no ser que tengas que salir fuera de la ciudad, incluso si es una escapada cercana puede que el DART (Dublin Area Rapid Transit), el tren de cercanías, te sea de más utilidad.  

        Otra cosa es que tengas que ir al centro, que es donde está casi todo, por eso recomiendo más arriba que a la hora de escoger alojamiento, si no lo haces cerca del centro, tengas en cuenta la cercanía de alguna parada del Luas. Otra cosa es decidirse por una de las dos líneas, Green o Red,  cada una tiene sus ventajas e inconvenientes en ese aspecto, y sería difícil recomendar con certeza. 

         Para los lugares que están alejados del centro y no quedan cerca de las líneas del Luas, lo mejor es el DublinBus. En su página te indicarán como llegar a cualquier punto de Dublín, si tienes que hacer transbordo, cuanto tienes que andar si es necesario el transbordo, etc. Es una página que a muchas capitales les hace falta y no tienen. Además el precio del bus es bastante accesible, por eso olvida el taxi, que si que es caro, aunque los haya por todos lados. 








3 rincones olvidados por las guías convencionales: 

        La primera recomendación la he dejado caer antes, George Street Arcade's, un centro comercial que fue diseñado para albergar un mercado a finales de los 1800 y que aún conserva gran parte de su arquitectura victoriana. Hay de todo, tiendas de discos, cafeterías, fruterías, pastelerías. Merece muchísimo la pena perder la tarde aquí. 

        Otro sitio pintoresco y recomendable para visitar es The Winding Stair, una librería dedicada en su mayor parte a la segunda mano. Pero no solo eso, dispone de cafetería y restaurante en el mismo local. Un sitio muy tranquilo para ojear libros o tomar un café.  

       Lo he nombrado muchas veces, y creo que debería aparecer en muchas guías: The Grand Canal. Un paseo por aquí es algo que no debería faltar en una visita a Dublin. Este canal, rodea el sur de la ciudad uniéndola al oeste con el río Shannon. Y si llevas un café en la mano y te sientas en un banco a la sombra de los árboles, ni te cuento. 


jueves, 11 de agosto de 2011

Dublín en día y medio (y iv)


Sentados en el monumento a Parnell, hicimos un plan: tranvía desde aquí hasta The Old Jameson's Distillery (Bow St, Smithville Village), y volver en dirección Temple Bar visitando el resto de monumentos que todo el mundo recomienda. Pero claro, Jameson's en Irlanda, no es una religión, Guinness sí, así que cambiamos el plan por caminar de monumento en monumento para llegar a la Guinness Storehouse. 

Si frente a la General Post Office suena en mi cabeza The Foggy Dew, caminando por la orilla norte del Liffey, suena otra canción, que conozco gracias a The Dublinners, The Rocky Road to Dublin. No es que esté sonando esta última en mi cabeza, es que antes de llegar al Ha' Penny Bridge, hay un músico dejándose las cuerdas vocales para hacerlo bien.  



The Ha'Penny Bridge
Dublin, Irlanda

Cruzando el puente, que es uno de los símbolos de la ciudad, desde esta orilla a la otra, te metes de lleno en uno de los barrios míticos y turísticos de Dublin: The Temple Bar. Pubs y restaurantes, que están empezando a abrir a estas horas. En la plazoleta hay un puesto donde compro un par de libros, Ulysses es uno de ellos, por supuesto. 

Qué quieres que te diga, el barrio es caro para nuestros bolsillos: una pinta cuesta aquí 5,50€ mientras que en la orilla norte, aunque más caro que lo de anoche (3,75€) son más baratas, 4,50€.

Sí, tiene su encanto el sitio, hay competencia por ver quien decora mejor los pubs y sus fachadas, pero es que es un lugar para que campen los guiris y aquí es donde están, con sus chanclas y sus calcetines (a mí me miraron raro un par de ellos por lllevar chanclas y no llevar calcetines),  haciendo fotos a todo lo que se mueve y metiéndose en todos los encuadres cuando intentas hacer una foto. Como en la estatua de Molly Malone. De hecho, mientras estamos aquí aparecen por un lado los que han contratado la visita guiada por pubs emblemáticos de la ciudad y por el otro los que vienen haciendo la ruta literaria, cada cuadrilla a cual más pintoresca. 



Farrington's of Temple Bar, uno de los pubs más conocidos de la zona. 



Al final de la calle, que discurre paralela a Dame St y al río Liffey, está el National Photographic Archive, que, como puedes suponer, te recomiendo que lo visites tanto si te gusta la fotografía como si no,  porque está alejado del bullicio central de Temple Bar y puedes tomarte un café mientras ves una exposición.


Cruzando Dame St, que es la calle que lleva desde el Trinity College a la Christ Church, están el Dublin City Hall y el Dublin Castle. Tanto uno como otro también merecen una visita, aunque el primero tiene unas limitaciones horarias a las que hay que tener en cuenta para planificar la visita. Digna de mención es la historia del Castillo, que lleva en pie prácticamente 9 siglos aunque son las ampliaciones posteriores las que le dieron el volumen actual. No te despistes si lo visitas, porque guarda una pequeña joya neogótica en la que puedes entrar, sentarte y estar un rato sin que nadie te moleste: The Royal Chapel, que tiene algo a destacar, la estructura y la mayor parte de la construcción es de madera cubierta de escayola. También llaman la atención las caras esculpidas en la parte exterior, y desde luego la vidriera principal con las imágenes de los apóstoles.
  


The Chapel Royal, Dublin Castle
Dublin, Irlanda



Cerca del Castillo, a un par de calles en dirección a Grafton St., está el George Street Arcade, un mercado cubierto que no vas a encontrar en cualquier guía turística, por no decir en ninguna. De hecho, como el Saint Stephen's Green Shopping Center, no está decicado a turistas: hay joyerías, juguetes, librerias, fruterías, etc. Es una visita recomendable sólo por el hecho de no aparecer, como digo, en (casi) ninguna guía. Tampoco está en ninguna guía Waltons, el mayor fabricante de tin whistles del país y que queda justo enfrente de la entrada al mercado. 

Y hablando de guías, dice la Lonely Planet, o viene a decir con otras palabras, que en Dublín hay que tenerlos bien puestos para desplazarse en bici. Nada más lejos de la realidad, hay carril bici por todos sitios y no hay tanto tráfico en el centro como para usar este medio de transporte, además de que hay puntos de alquiler de bicicletas en bastantes sitios. Para otra vez seguro que pruebo desde primera hora de la mañana.




Bicicletas de alquiler
Dublín, Irlanda



En la parte trasera del Castillo visitamos la Chester Beatty Library, una biblioteca que entre otras muchas cosa guarda una de las mejores colecciones de libros religiosos y de papiros egipcios del mundo. No es una visita obligatoria, es muy obligatoria, tanto esta, como la Marsh Library, que queda en las traseras de la Catedral de San Patricio y es la biblioteca pública más antigua de Irlanda.
La colecciones tanto de una como de otra, casi siempre se ven complementadas con exposiciones temporales. Un ejemplo, la primera actualmente alberga una exposición de libros e ilustraciones de Henry Matisse, incluyendo entre otras muchas cosas una versión del Ulysses ilustrada por él, y nosotros lo hemos visto.

No hay que caminar mucho para llegar al siguiente punto de interés de nuestro camino, la Christ Church Cathedral, aunque antes pasamos por Leo Burdock's (2, Werburgh St. - justo enfrente de la Catedral), que según cuenta la tradición es quien sirve el fish & chips más tradicional. 



The Christ Church Cathedral



La Christ Church, cuyo nombre real es The Cathedral of The Holy Trinity, fue fundada por los vikingos, alrededor de 1030, reconstruida por los normandos y victorianizada siglos después de restauración a restauración hasta su aspecto actual. No deja de ser curioso el solado de toda la catedral, con dibujos y patrones de inspiración gaélica bastante vistosos. Como tampoco deja de ser curioso que la cripta, donde se aloja el tesoro catedralicio, se "cede" para eventos sociales, desde presentaciones de libros hasta cockteles. Cuando pongo entre comillas la palabra "cede" es por suavizarlo y no decir directamente que se alquila. 



Púlpito, con acento, de la Christ Church Cathedral.
Dublin, Irlanda
                                                           


La verdad es que es una catedral coqueta que no deslumbra por su tamaño, pero si por la austeridad y por el estado de conservación de cada detalle, sobre todo en las esculturas y en las columnas, limpias como una  patena. Para mi gusto sobran lápidas y placas conmemorativas en las paredes, la mayoría dedicadas a los soldados caídos en tal o cual guerra. 



Altar mayor de la Christ Church Cathedral


Otra cosa curiosa de la catedral es que en el exterior existen unas ruinas, de las que quedan solo las siluetas de lo que eran las paredes de lo que fue una casa vikinga. Y además que la visita a la catedral se puede hacer de manera conjunta con lo que aquí en España llamaríamos un centro de interpretación. Se trata de Dublinia, una exposición permanente sobre los orígenes vikingos de Dublín y sobre la vida durante la edad media en la ciudad y es visita recomendada en el caso de que no sepas nada sobre los orígenes vikingos de Dublín  o sobre los muchos avatares bélicos por los que ha pasado.
Además del repaso histórico puedes ver el aspecto que tenían las calles, las casas de los comerciantes o visitar una recreación de un barco vikingo. También te enteras de muchas cosas curiosas, por ejemplo: los cascos vikingos con cuernos no existen, de hecho, todavía están por encontrar el primero. 


Vidriera en Dublinia - Christ Church Cathedral
Dublin, Irlanda


Hasta ahora hemos tenido mucha suerte y todo está abierto y disponible, con una afluencia moderada de turistas y visitantes, pero al llegar a la Saint Patrick's Cathedral la cosa cambia. Nos están cerrando la puerta cuando llegamos. Me cuesta un pelín,  pero nos dejan entrar y salir corriendo, porque no nos podemos permitir esperar la hora y media larga que dura (¡!), todavía tenemos que comer y llegar hasta la Guinness Storehouse y son las 4:00pm. 
Un consejo: cuando mires los horarios de los puntos de interés que quieres visitar, revisa la hora de la última entrada permitida, no la hora de cierre. Suelen ser muy estrictos en este aspecto. 

Así que lo dicho, nos da tiempo a hacer una visita rápida y ver que aquí hay aún más lápidas, homenajes y conmemoraciones, hasta con banderas que tienen un lustre de polvo considerable. Bueno, se perdona casi todo por el busto homenaje a Jonathan Swift, que fue deán/decano de la Catedral durante un tiempo. 

Lo que no se perdona es que nada más entrar lo que te encuentras es una tienda de souvenirs, no pienses que está en una habitación aparte o algo parecido, está en plena Catedral, al inicio del pasillo central. Un poco chocante: no puedo entrar ni hacer fotos porque hay misa, pero si puedo comprar camisetas de ovejitas. No sé por qué, pero la Iglesia, en cualquier variante, ha dejado de sorprenderme en este aspecto. 


Saint Patrick's Cathedral,
Dublin, Ireland


No hace falta decir que está dedicada al patrón de Irlanda, San Patricio. Es más grande, aunque no es la sede del Obispado (de la Iglesia de Irlanda) y me gusta más que la Christ Church Cathedral, aunque esté un poco más saturada de sepulturas y esculturas de homenaje. 

Después de las visitas fugaces a la Catedral y a la Marsh Library, comemos en el parque que está al lado de la Catedral. Unos sandwiches que hemos comprado en un supermercado. Acabamos de descubrir que los supermercados aquí (y en todo el país) te hacen bocadillos, calientes y fríos, durante todo el día, algo que nos viene muy bien, precisamente hoy, que se  nos está llamando el hambre desde hace un par de horas. 



Bellevue St.
Dublin, Irlanda

Desde la Catedral de San Patricio hasta la Guinness Storehouse hay un trechito, aproximadamente 1 km., y hay que callejear. Es el punto de interés más alejado de todo lo que hemos visto y por supuesto no se puede decir que esté en el centro propiamente dicho. Aún más alejada está la Kilmainham Gaol (Gaol = cárcel), que aunque estaba en la reserva por si nos daba tiempo, ya la hemos descartado. Con mucha pena, porque tenía ganas de verla: aquí se rodó "En el nombre del padre" y fue donde fusilaron a la mayoría de los líderes del Alzamiento de Pascua.

Ya he mencionado que Guinness en Irlanda es una religión y, como todas las religiones, también tiene su templo: un museo de nada menos que 7 plantas, que culmina en el Gravity Bar en la 8ª planta, un bar que ofrece unas vistas panorámicas de la ciudad espectaculares. Para hacerse una idea de lo que supone esta marca, basta con conocer el dato que nos encontramos nada más entrar:  "En esta fabrica se producen cada 5 días 5 millones de barriles, que es lo que se consume en Irlanda durante una semana" Ya puedes cerrar la boca. 


La famosa estantería de botellas de la Guinness Storehouse



Ocupando el corazón del edificio está el vaso de pinta más grande del mundo, Record Guinness al cuadrado, fíjate. Sería irónico que alguien tuviera ese premio en lugar de quien inauguró el premio. No había caído nunca ni conocía que un ejecutivo de la cervecera fue quien fundó los premios, me entero aquí.
Aquí puedes ver como se lleva a cabo todo el proceso cervecero desde las materias primas hasta su consumo final, ver maquinarias y barricas de almacenamiento antiguas, como se distribuía y como se hace ahora.



Panorama desde el Gravity Bar, The Guinness Store House



Te explican todo lo que se puede explicar sobre la empresa, desde los diseños por los que han pasado los anuncios y los vasos de pinta, hasta el arbol genealógico de la familia Guinness o como compraron los terrenos donde se encuentran la fábrica.
La verdad que está bastante bien planteada y es bastante interesante toda la visita. Además, te enseñan como se tira una pinta bien y te invitan a catarla, faltaría más. Lo que no me cuadra es que te dicen que no permitas que nadie, cuando te están sirviendo una pinta, cometa el sacrilegio de dibujar un trébol cuando la rematen y, en el Gravity Bar, los camareros no dejan de hacerlo pinta tras pinta.

Aquí llega la hora a la que cierran todas las atracciones turísticas, las 6pm, y después de bebernos nuestra pinta correspondiente, volvemos callejeando al hotel. 

Es sorprendente la tranquilidad que hay por estos barrios. Desde la Catedral de San Patricio apenas hemos visto ha nadie, salvo en la fábrica de Guinness, que estaba abarrotada de turistas (es la atracción dublinesa más visitada). 


Running girl



Después de descansar un buen rato en el hotel, salimos a buscar un sitio para cenar. Buscando y buscando nos encajamos dando un paseo en el Liffey de nuevo, después de pasar, también de nuevo, por Grafton St. y Temple Bar. Bajamos paseando hasta la Custom House, un edificio neoclásico de James Gandon que estaba destinada a ser una aduana y que nunca llegó a funcionar como tal. Habrá que visitarla en otra ocasión, pues alberga un museo sobre su diseñador, responsable de muchos de los edificios neoclásicos de la ciudad.  Como no nos convence nada de la oferta gastronómica, más que nada porque todo está lleno, volvemos sobre nuestros pasos y cenamos en Harcourt Road, después unas copas en el Odeón, como la noche anterior y la última en el pub del hotel que está frente al nuestro, el Harcourt Hotel. 



Custom House
Dublín, Irlanda


En silencio me pregunto que se me olvidará de este sitio y de qué me acordaré siempre. En ese momento tenía claro que volveré, antes o después. Que pocos sitios me gustan lo suficiente como para reconocerlo. Lo que se me ha quedado por ver: el James Joyce Center, Kilmainham Gaol, Phoenix Park, el National Wax Museum...

Y vuelve Bernard Shaw mientras echo atrás la cabeza para beber. No me estoy acordando de él, no. Es que en las maderas que recubren las paredes  hay grabadas con letras bien grandes unas palabras suyas:

"Irlanda, caballero, para bien o para mal, no es comparable a ningún otro lugar bajo el cielo, y ningún hombre puede tocar la hierba o respirar el aire sin llegar a ser mejor o peor de lo que era" 

¿Pretencioso? ¿Chauvinista? No creas, a partir del día siguiente, empezaremos a entender lo que significa.



miércoles, 27 de julio de 2011

Dublín en día y medio (iii)


Dublín, pesar de ser la capital de Irlanda, tiene algo más de 500000 habitantes y en 100 km a la redonda viven 2 millones de personas, lo que supone el 50% de la población del país. Y en Dublín, a pesar de ser capital de un país, y de ser el nucleo de población más importante de la isla, todo el mundo con quien te cruzas te da los buenos días. Uno por uno, niños y mayores. Y las buenas tardes, y las buenas noches, a sus horas. Vayas por donde vayas es lo primero que se nota, una educación exquisita. En los días siguientes nos daremos cuenta que es una virtud que se nota no solo aquí, sino también en el resto del país.


Saint Stephen's Green Park


Además, se nota el gusto que tienen por la jardinería y los parques. A las afueras tienen el Phoenix Park, el parque más grande de Europa, con 712 hectáreas. 
Y, con Saint Stephen's Green, pueden presumir de un lujo que otros para si quisieran, el tener 9 hectáreas de parque en pleno centro y con unos cuantos siglos a la espalda.  Un sitio extremadamente tranquilo a pesar de su situación: gente haciendo deporte, echando de comer a los patos, alguien cargando con el caballete para ponerse a pintar, etc. 
Tiene puertas en cada esquina y en algunos laterales, pero la más conocida es The Fusilier's Arch, que se levantó en homenaje a los caídos en la II Guerra Mundial, y que está frente a la esquina de Grafton St. con King St.



The Fusilier's Arch con el SSG Shopping Center al fondo. (Y María)


Precisamente aquí hay un punto curioso, el Saint Stephen's Green Shopping Center, un centro comercial, como su nombre indica, que dada su situación podríamos pensar que está orientado a los turistas o algo parecido, pero nada más lejos de la realidad. Dentro hay cafeterías, quizás las más baratas del centro, tiendas de ropa, e incluso una mercería, lo que da idea de su orientación comercial más de día a día que al sector turístico. Aparcar aquí durante 24h cuesta 12€, algo a tener en cuenta si tu alojamiento está lejos del centro. 



Saint Stephens Green Shopping Center, 


Grafton Street y sus calles aledañas son la zona comercial por excelencia, tiendas de ropa sobre todo. Y músicos callejeros, algunos con más calidad que otros, todo hay que decirlo. Había un par de chicas y un chico (violín, acordeón, bodhran/voz) versionando una canción de Altan, Molly Na Gcuach Ni Chulleanáin, que nada tenía que envidiar a los originales, y mira que los originales son buenos. También estaba el mismo de la noche anterior pegando voces más que cantar, y del que un par de músicos vecinos se estaban mofando mientras montaban su espacio para comenzar a actuar. 






No es difícil llegar al centro esté donde esté tu alojamiento, porque por escasez de autobuses urbanos no es, y sin olvidar tampoco el tranvía, el Luas. Tanto el precio de los primeros como del segundo son asequibles, y puedes programar desde casa o el hotel, a través de la red, las líneas que tienes que tomar o incluso el tipo de billete que más te conviene comprar.



Government Buildings, Merrion St.
Dublin, Ireland



La primera parte que recomiendo como imperdible en Dublín, es todo lo que hay entre Grafton St. y Merrion Square. Aquí están el National Museum of Archeology, el National Gallery, los Government Buildings y, claro, el Merrion Square Park, donde está el rinconcito dedicado a Oscar Wilde con su pintoresca estatua.
En Merrion Square, volvemos a las andadas de Portobello: en esta calle lateral al parque vivieron durante un tiempo Daniel O'Connell, William Butler Yeats y el ya nombrado Oscar Wilde.

Impresiona ver tanto edificio neoclásico, sobre todo en esta plaza, calle, parque o como lo quieran denominar. Impresiona también ver los carteles "To Let" prácticamente en todas las ventanas y puertas, herencia del Tigre Celta, supongo.



Oscar Wilde disfrutando eternamente de la sombra en Merrion Square, obra de Danny Osborne


Hay que decir en este punto que es imprescindible, antes de empezar a visitar museos y demás, pasar por la Dublin Tourism Office y comprar la Dublin Pass Card. Esta tarjeta y otra de la que hablaré en su momento, son una gran idea. Te permite visitar todo lo visitable con un único pago, además de descuentos en restaurantes y comercios, lanzaderas al aeropuerto, etc. A nosotros, para un día, nos costo 35€ y la amortizamos con creces.

Otro detalle: en el rato que llevamos de paseo, ya nos ha convencido el cielo de aquello que advierten que aquí el tiempo cambia en segundos. Salimos del hotel con sol, se nubló en el primer parque, salió el sol entre camino a Merrion Square y cuando llegamos se volvió a nublar. Cada vez más negro hasta que nos cayó un chaparrón en el Trinity College. Así todo el día, aunque la mayor parte del tiempo nublado.



Entrada principal del Trinity College



También es imprescindible visitar el archiconocido Trinity College, la Old Library y el Libro de Kells. Si tienes intención de hacer la visita guiada,  te recomiendo que acudas tempranito, porque aquí es el primer sitio donde hay cierta aglomeración de turistas y visitantes. En época lectiva, con estudiantes no me quiero imaginar como andará el asunto. De todas maneras, nosotros no podemos entrar, no sabemos que evento oficial hay que la Biblioteca, principal motivo de visita, no puede visitarse.
El campus es literalmente de película, con varias plazas y zonas verdes, además de un campo de criquet y otro de rugby/fútbol/hurling. Placas conmemorativas por aquí, estatuas por allá y muchos turistas, los cuales son pelín culpables que a uno le cueste trabajo imaginarse por aquí a Bram Stoker, Samuel Beckett y demás estudiantes insignes de esta Universidad. Y mira que los edificios, intentan ponerte en situación, pero cuesta trabajo.


Justo enfrente de la fachada principal del Trinity College hay una fulana con un carro, vendiendo mejillones y berberechos, con un escote generoso y cortejada también por turistas, como antes lo fue por estudiantes y profesores de la Universidad. Es la mítica Molly Malone



O'Connell Street, Dublin


Siguiendo hacia el Norte, y continuando la línea recta de Grafton Street entramos en O'Connell Street, cruzando el Liffey por el puente del mismo nombre. De frente, el que le dió nombre a la calle, Daniel O'Connell, El Libertador. Fue de los primeros que, democráticamente, se puso en pie para pedir la independencia irlandesa con respecto al Reino Unido. Por otro lado, siempre me ha llamado la atención que queriendo ser independiente animara al pueblo irlandés a hablar inglés porque eso les enriquecería. 
Su estatua es la primera de muchas que están en esta calle encomendadas a personajes considerados héroes nacionales, la mayoría nacionalistas y separatistas: William Smith O'Brien, John Gray, James Larkin (el único personaje representado del siglo XX), Theobald Mathew (sacerdote que nada tuvo que ver con la independencia) y, como no, Charles Stewart Parnell, con el arpa céltica a su lado. 








Es curioso, que ni uno solo de los líderes, estuvieran entre los 15 ejecutados o no, del Alzamiento de Pascua, se encuentre homenajeado aquí, donde se supone que están los héroes. No creo que sea por falta de espacio, porque esta es de las calles más amplias de Europa. Ni Éamon de Valera, ni Connolly, ni Pearse... ninguno. Sin embargo, frente a la General Post Office, y hasta 1966, estaba situada la Columna de Nelson, en homenaje al capitán inglés. Precisamente en ese sitio, que fue uno de los lugares importantes durante los sucesos de 1916. El IRA dió cuenta de ella con atentado, y en su lugar en 2002 se comenzó a construir el Spire, una aguja de algo más de 120 metros de altura, lo que hace que se pueda ver casi desde cualquier punto de Dublín. Desde abajo da auténtico vértigo.



Aquí, si te paras un rato puedes ver los sacos de arena amontonados en la entrada de la oficina de correos, y los barcos ingleses en Liffey, que vienen a asediarlos. Es una canción la que me hace ponerme en situación, y anoche, aunque ya la conocía, la escuché en un bar. Sólo sonaron unos acordes y todo el mundo se puso a cantarla. Y aquí y ahora, esa canción, no hace más que sonar y sonar en mi cabeza, en la versión de The Chieftains cantada por Sinèad O'Connor.

Es  The  Foggy Dew, que fue la que me hizo interesarme, hace ya mucho, por lo que sucedió en este lugar. 

Es el himno no oficial del país.



domingo, 17 de julio de 2011

Dublín en día y medio (ii)

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Es domingo y son las 7:30 hora local. Nos queda hora y media para que nos pongan el desayuno, porque aquí, da igual el día de la semana que sea, todo (lo visitable y lo comprable) empieza entre las 9:00 y las 10:00, y acaba a las 18:00. Excepto la Oficina de Turismo de Dublín (Suffolk St.), que los domingos abre a las 10:30. Así que el plan es hacer tiempo, por Portobello, hasta el desayuno, y volver a hacer tiempo, dando un paseo por el centro, hasta que abran la Oficina de Turismo. 

Ahora es cuando vemos Portobello de verdad. De noche, era casi imposible, hacer algo más que intuir. Es un barrio que nació como suburbio a las afueras de Dublín, alrededor del Grand Canal en forma de barracas y, en dirección al centro, en forma de casas de clase media y de clases más acomodadas en dirección al centro a través de las contíguas Candem St. y Richmond St.  El cambio de nombre de Richmond St., al sur, a Camdem St. (Lower Candem), al norte, se produce en la Kellys Corner, donde también cambian de nombre Harcourt Road, al este, y su contigua, Harrington St., al oeste, ambas con árboles en ambas aceras.

Todas las nombradas, a esta hora, están desiertas, y sólo se ven a los basureros recogiendo las papeleras y algún que otro coche que cuyos ocupantes, aunque que quisieran, no podrían disimular que se van a pasar el domingo de campo. 


Richmond St. (Al fondo la cúpula de la Our Lady Refuge Church, en el barrio de Rathmines)
Dublin, Irlanda.  

Richmond St y Lower Candem St. son las más heterogéneas en arquitectura del barrio, se mezclan edificios modernos, restaurados y muy antiguos; también se mezclan casas de columnas victorianas y pequeñas viviendas de comerciantes, con la vivienda arriba y el comercio abajo. Pero a ambos lados de ellas es distinto, todo es más homogéneo. Te encuentras con "protourbanizaciones" de casas de 2 y 3 plantas estrechas, unifamiliares y de miniapartamentos, con barandilla en la acera y un hueco para que entre luz al sótano; en las paredes ladrillos macizos cocidos y puertas de colores con una escalera previa de recibimiento. Todo con un recubrimiento de paso del tiempo y  dejadez, disimulados con decenas de manos de pintura tanto en puertas, barandillas, como en las pocas farolas y las pocas paredes que encuentras lucidas y pintadas.
Quedan muchos restos, porque fue el centro de esta comunidad, de los emigrantes judíos que vinieron huyendo de las persecuciones centroeuropeas de finales del S.XIX hasta las primeras décadas del S. XX, no en vano se le llamó Little Jerusalem.



En Dublín puedes programarte rutas de todo tipo: arquitectónicas, museísticas, monumentales, históricas,  literarias, etc. y mientras organizaba el viaje sentí la tentación de programar, como hizo Olga en Nueva York el año pasado, una ruta que incluyera los puntos importantes de la ciudad en cuanto a museos y casas-museos de escritores, librerías, cafeterías, etc.. Todo con gente importante para ella, sobre todo escritores, y que, en mi caso, de las cosas que me habían traído a Irlanda, Dublín tenía una gran parte que mostrar. Pero el James Joyce Center, que recomiendan todas las guías, estaba bastante alejado. Y sabiendo el tiempo del que iba disponer, fue lo primero y lo último que miré sobre este asunto. Sin ninguna justificación más. De hecho no traía ninguna ruta temática preparada para el día, sólo ver lo importante. También fue una tentación hacer coincidir el viaje con el Bloomsday pero el precio de los billetes de avión para esa fecha era desproporcionado con mi bolsillo.
Dicho esto y como si de una venganza se tratase, a un par de calles del hotel, y cuando me disponía a fotografiar una de las casas con su escalera y su puerta de color, a través del visor leo en una placa de mármol: "BERNARD SHAW - Author of many plays was born in this house - 26 July 1856".
Me tuve que sentar.
¿Por qué? Porque ya hacía tanto tiempo que quería venir, que con tantos avatares vitales ya se me habían "olvidado" muchos datos de estos inútiles que muchas veces memorizo sin saber por qué.
Recibí un flashazo de información que había olvidado refrescar para el viaje solamente con ver esa placa, y no me hizo falta mirarlo, era Synger St.
Algo parecido a un mareo, más anímico que físico, me hizo sentarme.

La casa donde nació Bernard Shaw, cuya placa no fue puesta por las autoridades,
sino por un basurero que trabajaba en el barrio.


El hotel había sido escogido en relación al precio distancia al centro, que es donde está todo lo que todos quieren ver. Y como venganza al desprecio y al olvido de un motivo importante por el que quería venir a Irlanda, el destino me la tenía guardada.
No os imagináis lo mal que me sentí. 

Me tuve que sentar en la escalera de la casa donde nació Bernard Shaw, entre otros muchos motivos, porque dos calles más abajo estaba Victoria St., donde vivió Michael O'Riordan, fundador del CPI que luchó en la XV Brigada Internacional durante la Guerra Civil y fue condecorado por su valor. Sus vivencias quedaron grabadas en su libro Connolly Column - The Story of the Irishmen who fought for the Spanish Republic 1936-1939. No hace falta decir que lo recomiendo encarecidamenteInspirado en el libro, Christy Moore escribió la canción Viva la Quince/Quinta Brigada.

Me tuve que sentar porque recordé que, tanto programando el viaje, como señalando con el dedo el día antes desde el lugar donde nos dejó el taxi hacia donde nos hubiera dejado el 16A, y hace un rato además, había pasado por Kellys Corner, sin recordar ni lo más mínimo de muchas historias que sucedieron en esta esquina. Entre ellas ahí sigue el despacho de tabaco, irónicamente convertido en farmacia, donde fue detenido, durante el Alzamiento de Pascua, Francis Sheehy-Skeffington. ¿Qué quién era ese? Pues era un escritor, periodista y activista político, independentista, pacifista y sufragista, que volvía a casa de intentar organizar patrullas para evitar el saqueo de comercios durante esos días de alteración. Fue fusilado al día siguiente sin juicio, o sea, asesinado, junto con otros dos periodistas, por ser testigos e intentar que dejaran de serlo, de otro asesinato múltiple que ocurrió en el mismo lugar donde fue detenido, la farmacia de Kellys Corner. También puedo decirte que fue amigo y compañero de clase de James Joyce, además de compañero de juergas de este en el Bleeding Horse, que por cierto está en Camdem St., y  también a tiro de piedra.

Los padres de James Joyce también vivieron por aquí, aunque lo digo como nota curiosa, más que otra cosa.

La farmacia/despacho de tabacos de Kellys Corner donde fue detenido Francis Sheefy-Skeffington.

Me tuve que sentar, sobre todo y entre otros muchos motivos, porque a 5 o 6 calles estaba el 52 de Clanbrassil Street, donde ficticiamente había vivido un judío, convertido al protestantismo para poder casarse, que se llamaba Leopold Bloom.




Seguramente, me hubiera sentido mejor si, en lugar de dar un paseo antes de desayunar, hubiera ido a comprar riñones para preparárselos a María.

El caso es que a mí el nombre Portobello, cuando reservé el hotel, me sonaba de algo, y ya que estábamos allí... 
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